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El tratamiento dietético es necesario para conservar nuestro estado nutricional y nuestra salud de forma natural.
El objetivo final de las recomendaciones dietéticas es retrasar la progresión de la I.R.C., evitando deficiencias o acumulaciones de sustancias indeseables (urea, potasio, fósforo, sodio y calcio).
Diferentes alimentos
Como normal general se debe realizar una dieta equilibrada teniendo en cuenta una serie de indicaciones, que son:
El fallo renal conlleva que no se elimine por orina, por lo que se acumula en sangre afectando a la función del sistema nervioso y de los músculos, insluso pudiendo provocar parada cardiaca. Debe tenerse cuidado con el consumo de frutas ricas en potasio (plátano), zumos comerciales, frutos secos, chocolate y ciertos diuréticos (amiloride, espironolactona).
El potasio se encuentra presente en casi todos los alimentos, pero es especialmente importante en la frutas frescas, las verduras y hortalizas, patatas, legumbres y frutas y frutos secos.
Ningún alimento posee una composición exclusiva de un solo nitriente, por lo que eliminar su comsimo de la dieta conlleva eliminar otros componenetes
Ningún alimento posee una composición exclusiva de un solo nutriente, por lo que eliminar de la dieta algún alimento conlleva eliminar otros componentes que pueden ser necesarios para una alimentación equilibrada. Este es el caso de frutas, verduras y legumbres que aportan vitaminas y fibra, entre otros nutrientes por lo que no es aconsejable suprimirlos totalmente de la dieta.
Es importante combinar el consumo de frutas con una alto contenido en potasio con frutas de bajo contenido y viceversa, así como emplear técnicas culinarias como el remojo o la doble cocción para disminuir el contenido del mismo en los alimentos. Una buena alternativa es consumir verduras congeladas en vez de frescas, ya que han sufrido un primer paso de pérdida del mineral en su preparación, y frutas en almíbar, donde el potasio pasa al líquido donde se encuentran sumergidas, aunque las personas diabéticas tendrán que abstenerse de consumirlas por los azúcares sencillos que aportan.
Las proteinas son necesarias para nuestro organismo, pero éste al utilizarlas produce sustancias que son perjudiciales. Cuando el rión funciona adecuadamente esas sustancias se eliminan sin problema; cuando existe ya cierto grado de insuficiencia renal, se acumulan.
Por ello, las proteinas deben comerse en cantidades adecuadas, ya que tanto por exceso como por defecto causan problemas.
Las recomendaciones dietéticas se encaminan a reducir el consumo de estos alimentos a una ración diaria, que puede ser bien de pescado o de carne, eligiendo preferiblemente las de menor contenido graso para evitar problemas vasculares y desplazando los mariscos, crustáceos, vísceras y embutidos a ocasiones especiales y como complementos.
Estos nutrientes se localizan principalmente en las pastas alimenticias, el arroz, las legumbres, los tubérculos e incluso las frutas y verduras. Es preferible el consumo de pastas y arroz, ya que el resto de los alimentos enumerados anteriormente contienen altos niveles de potasio en su composición. Suponen una fuente muy importante de energía y su digestión no eleva de forma rápida los niveles de azúcar en sangre (especialmente importante para diabéticos).
Cuidado con el consumo de alimentos muy grasos
Los niveles altos de colesterol y triglicéridos en sangre aumentan los riesgos de formación de placas de ateroma en los vasos sanguíneos que irrigan el riñón. Las grasas vegetales (aceite de oliva principalmente) y los pescados azules son beneficiosos, puesto que en su composición incluyen ácidos grasos insaturados que tienen la capacidad de reducir los niveles en sangre de colesterol-LDL (perjudicial) y aumentan los de colesterol-HDL (beneficioso).